19 de septiembre
Para muchas personas en México, esta fecha y el sonido de la alerta traen de vuelta recuerdos difíciles. Entender esa reacción es el primer paso para manejarla.
Claudia G. Seegrove
Tu Terapia
En México, el 19 de septiembre no es una fecha cualquiera. En 1985 y en 2017, y de nuevo en 2022, la tierra se movió ese mismo día. Para muchas personas, la fecha trae de vuelta imágenes, sonidos y sensaciones que el cuerpo recuerda aunque haya pasado el tiempo.
Es completamente normal sentir inquietud en estos días. El cerebro aprende a asociar ciertas señales con el peligro, y la alerta sísmica es una de las más potentes. Basta con escucharla, incluso en una prueba o en un video, para que el corazón se acelere.
Esa reacción tiene una función: prepararte para actuar rápido. El problema aparece cuando la alarma interna se queda encendida, y se presenta como miedo constante, sobresaltos con cualquier ruido, dificultad para dormir o la necesidad de revisar todo el tiempo si hay noticias de sismos.
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Algunas personas notan que su cuerpo reacciona antes que su mente: sudoración, temblor, sensación de mareo o de que el piso se mueve cuando en realidad no pasa nada. Esto también es parte de la memoria del miedo y no significa que estés exagerando.
Un primer paso útil es reconocer lo que sientes sin pelear con ello. Decirte «estoy asustado porque esta fecha me recuerda algo difícil» ayuda más que intentar convencerte de que no deberías sentir nada.
La respiración lenta es una herramienta sencilla y eficaz. Inhalar por la nariz contando cuatro, sostener un momento y exhalar despacio contando seis, durante algunos minutos, le indica a tu sistema nervioso que puede bajar la guardia.
Prepararse también reduce la ansiedad. Tener una mochila de emergencia, conocer las rutas de salida de tu casa y de tu trabajo y acordar con tu familia un punto de reunión convierte el miedo difuso en acciones concretas. La sensación de control es un gran aliado.
Conviene cuidar la exposición a noticias y videos. Revisar una y otra vez imágenes de sismos pasados puede mantener el miedo activo. Informarte está bien; sumergirte durante horas en ese contenido suele hacer más daño que bien.
Si en 2017 o en otro sismo viviste pérdidas, heridas o momentos de mucho miedo, es posible que estas fechas se sientan especialmente pesadas. Tu reacción tiene sentido. Hablar con alguien de confianza sobre lo que viviste puede aliviar parte de esa carga.
Presta atención si el miedo interfiere con tu vida diaria: si evitas edificios altos, si no puedes dormir, si tienes recuerdos que aparecen sin querer o pesadillas frecuentes. Estas señales pueden indicar un trauma que merece atención profesional, y tiene tratamiento.
También ayuda recordar lo que hicimos juntos como sociedad. En esos días, miles de personas se organizaron para ayudar. Conectar con esa parte de la memoria, la de la solidaridad, puede equilibrar el peso del miedo.
Si el 19 de septiembre te pesa cada año, en Tu Terapia puedes encontrar acompañamiento para procesar lo vivido y recuperar la tranquilidad.
Frase del día
“Tu cuerpo recuerda para protegerte. Hoy puedes enseñarle, poco a poco, que estás a salvo.
— Claudia G. Seegrove
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