Noche del Grito
Esta noche millones de personas gritarán «¡Viva México!». Aprovecha la fecha para preguntarte qué emociones llevas tiempo callando y cómo darles salida.
Claudia G. Seegrove
Tu Terapia
La noche del 15 de septiembre tiene algo único: plazas llenas, campanas, fuegos artificiales y millones de voces gritando al mismo tiempo. Pocas veces al año nos permitimos expresar tanta emoción en público y sin pena.
Ese grito colectivo tiene un efecto liberador. Gritar, cantar y celebrar con otros descarga tensión y nos hace sentir parte de algo más grande. Por eso hoy quiero hacerte una pregunta distinta: ¿qué grito llevas guardado tú?
Todos cargamos emociones que no hemos expresado. Un enojo que tragamos para no pelear, una tristeza que no nos dimos tiempo de llorar, una necesidad que nunca nos atrevimos a pedir. Lo que no se dice no desaparece: se queda dentro y se acumula.
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Esa acumulación suele notarse de forma indirecta. Irritabilidad sin motivo claro, cansancio constante, tensión en el cuello o la mandíbula, problemas para dormir o reacciones exageradas ante cosas pequeñas. A veces el cuerpo habla de lo que la boca calla.
Expresar una emoción no es lo mismo que explotar. Explotar es dejar que la emoción salga sin control, muchas veces lastimando a otros y a nosotros mismos. Expresar es reconocer lo que sientes y encontrar una forma de sacarlo que te alivie sin dañar.
Hay muchas maneras sanas de darle salida a lo que sientes. Hablarlo con alguien de confianza, escribirlo en un cuaderno, moverte, bailar, hacer ejercicio, llorar sin culparte o expresarlo a través del arte. Cada persona encuentra sus caminos.
Cuando la emoción involucra a otra persona, la comunicación asertiva ayuda mucho. Consiste en decir lo que sientes y necesitas con claridad y respeto, sin atacar: «me dolió lo que pasó y necesito que lo hablemos», en lugar de guardarlo o reclamarlo a gritos.
Vale la pena mirar debajo de la superficie. Muchas veces el enojo es la emoción visible, pero debajo hay tristeza, miedo o sensación de injusticia. Identificar la emoción de fondo te ayuda a expresar lo que realmente necesitas.
En noches de fiesta, con música y alcohol, las emociones guardadas pueden desbordarse de golpe. Si sabes que hay algo pendiente, cuídate: modera lo que bebes y evita las conversaciones delicadas cuando el ambiente ya está muy encendido.
Celebrar con presencia también es una forma de cuidarte. Disfrutar del momento, notar lo que sientes y rodearte de personas con quienes puedas ser tú mismo convierte la fiesta en un espacio de alegría real.
Y si mañana, con la calma, notas que hay algo que llevas tiempo queriendo decir, anótalo. Ese simple acto de ponerlo en palabras es el primer paso para darle salida.
La terapia es, en buena medida, un espacio para decir lo que no has podido decir en otro lado, sin juicio y con acompañamiento. A veces el grito más liberador es el que por fin se convierte en palabras.
Frase del día
“Lo que se nombra, se puede acompañar. Lo que se calla, se acumula.
— Claudia G. Seegrove
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