Acompañar la pérdida
El duelo no sigue un calendario ni una lista de etapas ordenadas. Cada persona lo vive a su manera, y todas esas maneras merecen respeto.
Claudia G. Seegrove
Tu Terapia
Perder a alguien que amamos es una de las experiencias más difíciles de la vida. Y, sin embargo, a menudo sentimos que lo estamos haciendo mal: que lloramos demasiado o muy poco, que ya deberíamos estar mejor o que no deberíamos reír todavía.
Quiero decirte algo importante: no hay una forma correcta de vivir el duelo. Cada relación es única, y también lo es la manera de despedirse de ella.
Seguramente has escuchado hablar de las etapas del duelo: negación, enojo, negociación, tristeza y aceptación. Pueden ser útiles para ponerle nombre a lo que sentimos, pero no son una escalera que se sube en orden. Las emociones van y vienen, se mezclan y regresan.
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Es normal tener días en los que parece que todo está mejor y otros en los que el dolor vuelve con fuerza, a veces por algo pequeño: una canción, un aroma, una fecha. Eso no significa que hayas retrocedido; así funciona el duelo.
El duelo no solo se siente en el corazón. También aparece en el cuerpo: cansancio, falta de apetito, dificultad para dormir, dolores o una sensación de pesadez. Cuidar lo básico, como comer, descansar y moverte un poco, ayuda a sostenerte.
Algunas personas necesitan hablar mucho de quien se fue; otras prefieren el silencio o expresarlo de otras formas. Escribir una carta, visitar un lugar significativo o hacer algo que a esa persona le gustaba son maneras válidas de mantener el vínculo.
En México tenemos una tradición que ayuda mucho: recordar a nuestros muertos. En unas semanas pondremos ofrendas, y ese ritual nos permite nombrarlos, recordarlos con cariño y sentir que siguen presentes de otra manera.
Extrañar no significa que no estés sanando. Con el tiempo, el dolor suele cambiar de forma: deja de ser una herida abierta y se convierte en una ausencia con la que aprendemos a vivir. El amor por esa persona no desaparece.
Cuidado con las frases que presionan, incluso las que vienen de uno mismo: «ya deberías haberlo superado» o «tienes que ser fuerte». El duelo no tiene fecha de caducidad, y ser fuerte también puede significar permitirte llorar.
Rodéate de personas que puedan escucharte sin intentar arreglar tu dolor. A veces lo más reconfortante no es un consejo, sino alguien que se sienta a tu lado y te deja hablar.
Hay señales que indican que el duelo necesita acompañamiento profesional: si después de mucho tiempo el dolor sigue igual de intenso, si no puedes retomar tu vida diaria, si te sientes desconectado de todo o si aparecen pensamientos de no querer vivir. Si es tu caso, en México puedes llamar a la Línea de la Vida al 800 911 2000, las 24 horas.
En Tu Terapia te acompañamos a transitar la pérdida a tu ritmo. Extrañar es la forma que toma el amor cuando alguien ya no está.
Fuentes y recursos
Línea de la Vida (CONASAMA, Secretaría de Salud): 800 911 2000, las 24 horas, todos los días.
Frase del día
“El amor no se va con quien se fue: se queda contigo y aprende otra forma de estar.
— Claudia G. Seegrove
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En Tu Terapia acompañamos tu proceso de bienestar, pero no brindamos atención de urgencia ni prescripción de medicamentos. Si estás viviendo una crisis o una emergencia, por favor marca el 911 o comunícate con los servicios de emergencia de tu localidad.
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